lunes, 1 de diciembre de 2014

Contando nuestra historia desde el principio


Contando nuestra historia desde el principio.[1]

Una finca que era propiedad de la adinerada familia Rohrmoser, da origen a Pavas, distrito número 9 del cantón de San José, que cuenta con 71.368 habitantes para el año 2011. El rincón de la finca fue bautizado como Rincón Grande, dado que ese lugar no tenía salida hacia ningún lado. Este lugar comienza a urbanizarse con dos urbanizaciones formales promovidas por instituciones del Estado, el ICE y la CCSS, destinadas a atender la necesidad de vivienda de sus empleados. Es lo que se conoce como Lomas 1 y Lomas 2.
Cerca del año 1978, al proliferar asentamientos en todo el Área Metropolitana, el gobierno de turno busca la posibilidad de comprar terrenos en San José y vuelcan la mirada hacia el oeste de la capital. Se adquirió la Finca San Pedro y comienzan a desarrollarse proyectos de interés social para atender familias de extrema pobreza. La falta de planificación y el mal manejo llega a convertirse en un gran asentamiento. Luego este sector se convierte en urbanizaciones: Metrópolis 1, 2 y 3, Los Laureles y Cristal.
Unos años más tarde, en la administración Calderón Fournier, se compra la Finca San Juan con el objetivo de atender multiplicidad de asentamientos del Gran Área Metropolitana, entre los cuales había población proveniente de Moravia, Barrio México, La Pithaya, entre otros. Se hace el proceso que el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) le traspasara los terrenos al Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU).
Estas instituciones, junto con el Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos (MIVAH) promueven el traslado de todos esos grupos en una supuesta atención, sin ninguna planificación, dado que eran más familias que las que cabían en el área. Entonces, Finca San Juan se compone de gente de muchas áreas de San José y por esa razón aún no tiene una identidad propia a pesar que ya va a cumplir veinte años. En el traslado inicial se construyeron casas de 2 metros de frente por 4 metros de fondo, para esperar la segregación de la finca para ubicar a cada familia en su respectivo lote.
El traslado no tomó en cuenta el fenómeno del crecimiento vegetativo o natural de la población. Debido a la afectación social que tiene la zona, las familias se reprodujeron, ocurriendo dentro de ese crecimiento los embarazos entre adolescentes. Muchas de las nuevas familias no podían vivir con el núcleo familiar de dónde salieron entonces comienzan a tomar las áreas de Finca San Juan, las áreas de parque, las zonas de reserva y las riveras de los ríos, en zonas de guindo.
En esta toma y ante la inexistencia de más espacios, surge El Relleno el 5 de setiembre de 1995. Este sector, en los inicios de Finca San Juan, fue utilizada para botadero de escombros, de desechos hospitalarios, entre otros. Un dirigente de aquella época cobraba por permitir que se botara el escombro allí, por eso se llama El Relleno.
El grupo estaba constituido por 109 familias distribuidas en 79 ranchos. Se organizaron en un grupo a cargo de Elisanías García Marín, el dirigente tradicional, para informarse y hacer presión en las instituciones. Con fecha del 6 de setiembre de 1995 se presentó el primer Recurso de Amparo para quedarse en el lugar en espera de una respuesta institucional. Don Elisanías García fue dirigente de uno de los asentamientos trasladados, precisamente en La Pithaya de Barrio México.
Alrededor del año 2000, con el fallecimiento del líder comunal Elisanías García, las personas cercanas al dirigente en la coordinación del grupo de familias consultaron sobre las posibilidades de retomar el proceso que él venía haciendo y sobre el procedimiento a seguir. La respuesta institucional fue “con la muerte del dirigente fallecen los esfuerzos”. Al enterarse la comunidad sobre esta situación se toma la decisión de nombrar un comité pro vivienda, con una junta directiva de siete miembros, quienes realizarían toda la gestión institucional.
El grupo realizó una labor de investigación, con algunos desarrolladores, visitaron construcciones para conocer las posibilidades de que recibieran a las familias una a una, esto sirvió para monitorear las razones por las cuales no aceptan a la gente de los precarios. Para la gente externa a los precarios el perfil que se maneja de las personas de precario es que son gente “desaseada”, “desordenada”, “con problemas de ruido” y “delincuentes”.  Entonces para que pudiéramos ser atractivos a un proyecto comenzamos a modificar esa imagen.
Entonces, la comunidad de El Relleno incorporó Seguridad Comunitaria, se comenzó a establecer roles de limpieza para mantener limpios los puntos de contaminación de basura, establecieron reglas de convivencia que respetan los que allí viven. Si llegaba alguna persona nueva se le explicaban cuáles eran las reglas de convivencia. Formaron un modo de trabajo que dio resultado, pero necesitaba trascender, por un movimiento político que se daba en la zona.
El síndico de Pavas, Manuel Salinas Salinas, para ese momento delegado presidencial también, quería representar ese distrito y al principio no había ningún problema, hasta que quiso hacerlo omitiendo la opinión de la comunidad para la toma de decisiones. Representaba la zona, pero el criterio del grupo no valía, él quería tomarse atribuciones que no permitió la comunidad.

El nacimiento de una idea
Debido al sentimiento de ausencia de representación por parte de las figuras de la zona se tomó entonces la decisión de trascender de un Comité pro-vivienda informal, que no tenía una representación jurídica, aunque realizaba gestiones, y buscaron la posibilidad de obtenerla para respaldar las acciones y legalizar el accionar del grupo. Se comenzó a revisar las posibilidades de asociación que hay en el país: asociaciones de desarrollo, asociaciones específicas, asociaciones privadas, cooperativas. Este último era el menos atractivo para grupo pues las asociaciones ya constituidas les decían que era lo más difícil de constituir.
Entre los años 2007 o 2008 la administración Arias Sánchez realiza un diagnóstico sobre la problemáticas generales de Rincón Grande y se descubre la existencia de 21 grupos de vivienda organizados solo en esta zona, 16 asentamientos y cada uno contaba con un líder que lo representara o un comité o asociación.
En El Relleno, estaban al tanto de las alarmas por el rumbo que estaban tomando las decisiones institucionales y políticas a partir del diagnóstico. Las decisiones las tomaba el síndico-delegado, en función de sus pretensiones futuras, invisibilizando el esfuerzo de los demás, entonces los grupos comenzaron a salirse del proceso.
El grupo de El Relleno comenzó a buscar fincas donde plantear un desarrollo. Por medio de visitas vieron fincas, consiguieron un diseño de sitio, llevaron al ministro Fernando Zumbado (2008). Trabajaron durante mucho tiempo en esa finca y el síndico comenzó a mencionarla en diferentes foros. En una sesión de trabajo con el Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos (MIVAH) se le solicitó a este representante que no interviniera de esa forma y esto puso en alerta al Ministerio sobre lo que estaba pasando. En dicho Ministerio se creó una Unidad Ejecutora para Rincón Grande para dar atención a esa región; esta entidad, luego de un tiempo de funcionar tuvo un cambio de gerente que plantea la idea de crear una cooperativa o confederación a nivel de todo Rincón Grande, con los representantes de los 16 asentamientos existentes. Ante esta idea, aparecieron “más caciques que indios”, y todos querían mandar en la cooperativa.
El MIVAH se percata que había proyectos que serían inviables, algunos de ellos planteados por la administración anterior, y toman la decisión de cada una de las comunidades, indagando la forma de representación y organización existente. En algunos casos se contaba con asociaciones y en otros sólo con dirigentes. El comité de El Relleno les presenta el trabajo que habían realizado, para controlar los problemas de basura, de ruido y de delincuencia y, dentro de lo que cabe, tener una sana convivencia.
El plan de gobierno del presidente Oscar Arias en su punto 10.4 decía que para Rincón Grande se implementaría una modalidad innovadora para replicarse en diferentes comunidades “para la atención de precarios y la erradicación de la pobreza”, en el cumplimiento de este inciso se le hace la propuesta al precario El Relleno de formar una cooperativa autogestionaria.
El MIVAH había hecho una indagación con el Instituto de Fomento Cooperativo (INFOCOOP) sobre la creación de cooperativa, pero no se tenía claro si era para todo Rincón Grande o para quiénes.
Esta propuesta institucional fue retomada por el comité de El Relleno, dado que buscaban una forma de organización para consolidarse como un grupo formalmente, pero surge la pregunta “¿esto con qué se come?”, sabían cómo funcionaban las asociaciones, pero las cooperativas no, pues la información era cerrada, muy protocolaria. Comenzaron entonces como grupo pre cooperativo a conocer cómo funcionaban las cooperativas, qué hacían, para qué servían, de qué se tratan, hasta dónde son los alcances. El INFOCOOP les brindó una inducción sobre la doctrina cooperativa y en esa exploración, la comunidad El Relleno se da cuenta que ha vivido en el modelo cooperativo los últimos 6 años. Se percatan de que tenían años de venir haciendo lo que hacen las cooperativas, pero no lo sabían, entonces, la figura de la cooperativa era el anillo del dedo, en ese modelo habían vivido por largo tiempo.
Por la falta de interés institucional, donde no se abrían canales de comunicación, se evidenciaron las deficiencias para brindar información y lo cerrada de la información que se le dio a la gente.  Las personas buscaban respuestas y formación, pero las instituciones tenían muchas barreras desde el poder.
Cuando las familias abrazaron el modelo cooperativo al darse cuenta que era el modelo en el que habían vivido, comienzan a encontrarse con trabas a nivel del INFOCOOP. Entonces, se hizo un estudio sobre las cooperativas de vivienda en el país, teniendo en cuenta las que existían, las que se formaron a los largo de la historia y las que aún permanecen, las que ya no existen, estableciendo por qué fueron exitosas o por qué ya no existen.
Comienza a pensarse en la posibilidad de convertirse en una cooperativa autogestionaria que pudiera producir empleo, entonces podíamos atacar el problema no solo de vivienda sino también el de empleo y, con el de empleo, se iba a tocar forzosamente el problema de educación.
Se comienza a reflexionar que si era una cooperativa de vivienda, al terminarse la construcción de la casa hasta ahí iba a llegar el trabajo de la organización, por eso se insistió en que se deseaba una cooperativa autogestionaria en producción de hábitat, que es todo lo que necesita el ser humano para desarrollarse. 
 A nivel institucional se planteaba que debía formarse una cooperativa de vivienda tradicional, presentando trabas por parte de las autoridades del INFOCOOP para que el grupo fuera autogestionario. El forcejeo con la institución implicó para el naciente grupo demostrar la importancia del empleo que produciría la propia cooperativa, por medio de la producción con un sistema prefabricado. Se desconfiaba, a pesar del estudio técnico de lo que se iba a producir.
En una sesión de trabajo se argumentó que era otra traba que tenían poca gente formada ya que el grupo de 63 integrantes solo tenía 17 personas capacitadas en el modelo cooperativo, que se instruyeron durante tres semanas en el dominio de la doctrina cooperativa, la legislación, el manejo de estados contables. No se tenían profesionales, pero la gente entendía de qué se trataba.  Lo que ocurría es que a nivel institucional no se tenía comprensión de las dificultades que presenta la construcción de organización. Entonces, las 17 personas capacitadas se dieron a la tarea de reproducir la información entre el resto de los asociados y tres semanas más tarde tenían a 57 personas capacitadas. Así le dieron al INFOCOOP una muestra de las capacidades educativas de este grupo.
Esta acción permitió poner fecha de la primera asamblea de la cooperativa y comenzar el proceso de constitución.


La Cooperativa Autogestionaria de Producción de Hábitat COOPEBERACA.

El 18 de octubre de 2008 nace la primera Cooperativa Autogestionaria de Producción de Hábitat del país, COOPEBERACA. En su origen contó con 63 asociados.

En el papel dice que luego de la formación las cooperativas deben tener un proceso para ser fortalecidas y apoyadas, en el caso de COOPEBERACA “ahí fue donde la criatura se quedó huérfana, sin padres”, en ese momento la cooperativa se quedó sola. Y no solo quedó sin padres, quedó “en media calle” expuesta a que cualquiera la pateara. Pero, para el momento en que la institucionalidad abandona la cooperativa los miembros ya estaban embarazados del proyecto, ya difícilmente se iba a caer porque aunque no se tenían recursos ni todo el conocimiento, ya la gente sabía para dónde quería ir, ya había una formación que había sido sembrada.

Para la consolidación de la cooperativa se había gestionado la donación de un terreno de 3 hectáreas, una zona de reserva del Cementerio Metropolitano en Rincón Grande de Pavas. La ministra de entonces, Clara Zoomer, hace la solicitud de ese terreno para el fortalecimiento de la cooperativa y cuando la donación iba bien encaminada, aparece el delegado-síndico diciendo que se la tienen que dar a él porque él es el que tiene poder y quien debía repartir el terreno.
El año 2009 fue para la cooperativa un año lleno de procesos legales, administrativos, denuncias y demás. La COOPERATIVA inició procesos contra el presidente de la república de aquel entonces, a sus ministros, el diputado del cantón central, contra el delegado, el presidente del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU). En el grupo se comprendía que era muy probable que se cayera la donación del terreno, pero les interesaba sentar un precedente que si las cosas tienen un origen se debe respetar y si la donación se gestó para el fortalecimiento de la cooperativa no podía transformarse en un botín político.
En el 2010 se continuó con ese desgastante proceso tratando de que se entendiera de qué se trataba la cooperativa, que lo que se perseguía no era el llenar los bolsillos de unos cuantos ni tener una mega industria, sino hacer exitosa esa experiencia para poderla reproducir a nivel de Rincón Grande y fuera de allí.

Demostrar que lo queríamos hacer lo podíamos hacer

En el año 2011 una asociada compra un terreno y comienza a explorar la posibilidad de hacer la construcción de una casa. La asociada hipoteca su salario y la propiedad y hace un préstamo privado para conseguir los recursos. Consiguió el crédito y puso el dinero a funcionar a favor de la cooperativa, para la construcción de los moldes iniciales, los implementos y materiales. Se comenzó de una forma muy artesanal, con 15 millones de colones. Ese era el capital con el que se contaba de los 63 millones presupuestados ($135.000), necesarios para comenzar en mejores condiciones. Era una suma nada exorbitante para lo que se maneja en el país, puede decirse que es un monto ridículo para un emprendimiento de este tamaño.

Con el poco dinero con que contaban comienza a trabajar el sueño de las familias de COOPEBERACA: generar empleo y mejorar las condiciones de la vivienda
En el segundo semestre de 2011 se comienza a trabajar en la posibilidad de hacer una casa modelo y la primera planta de producción, eso comienza a compensar los dos años de esfuerzos legales que tuvo la cooperativa.
Comienza a trabajar la cooperativa en el diseño de moldes de columnas, de las baldosas, de la mesa vibradora, etc. distribuyendo las tareas entre sus asociadas. Parte de las labores era la compra de materiales, hacer mezcla, elaborar las piezas.
Con estos pasos comienza el proceso formativo, desde la planta de producción hasta el tema de la construcción. Algunas mujeres habían construido sus casas, habían tomado un martillo, pero no sabían de la composición de la mezcla de concreto, hasta construir las piezas. No tenían conocimiento de construcción.
En el proceso formativo la asesoría técnica fue muy importante. Las mujeres empiezan a ver que “todo lo que dijimos lo íbamos a hacer”. Parte de los conocimientos adquiridos fueron: la medida universal del concreto, los amarres entre las varillas, la armadura de las columnas para vigas, las armaduras de las columnas para cimiento, la diferencia entre una varilla y otra. Debe señalarse que todo ese proceso formativo se dio en la práctica.
Algunos compañeros varones de la cooperativa decía que era más fácil conseguir a cuatro hombres y que se hiciera la casa más rápido, pero la cooperativa no estaba urgida por el tiempo, al decir del grupo “habíamos decidido que ese lote y esa casa iba a ser nuestro laboratorio, nuestro taller de ensayos”. Se fue corrigiendo cada error que fue apareciendo en la práctica. Se iban modificando los moldes, la mesa vibradora se construyó un par de veces porque había quedado muy alta, etc. Si había que detener el proceso en busca de asesoramiento se detenía hasta que llegaran las instrucciones correctas. Todo este proceso enriqueció la formación de los asociados.
En varias partes del proceso hubo varones, pero en muchísimo del proceso estuvieron mujeres, no solamente aprendiendo sino haciendo aportes. Había cosas tan simples que las mujeres, por la perspectiva de género, le simplificaban incluso el trabajo a los varones, pero esos aportes los veían ellos hasta el final de la jornada del día.
El Ingeniero de planta de la cooperativa, Señor Jorge Mora Oconitrillo, nos capacitó en el aspecto técnico constructivo. Su aporte a la cooperativa es ad honorem, tiene mucho compromiso y ninguna remuneración, muchas veces les dijo a las mujeres “deténganse, no hagan nada más hasta que yo llegue”, como indican las cooperativistas “eso nos ha hecho entender que no tenemos por qué saberlo todo, para eso están los técnicos, debemos dejarnos direccionar porque hay una razón y un orden para hacer las cosas”.
Estos aprendizajes y la disciplina en el plano de la construcción no se quedan ahí, las familias comenzaron a llevarla a sus casas, eso ha llevado a mejoras a nivel de relaciones familiares, eso es uno de las ganancias que ha tenido esta construcción. Lejos de solamente hacer una casa modelo, se ha iniciado un modelo de vida dentro de la construcción que se puede llevar a las casas. Es un proceso que para una construcción convencional ha sido largo, pero en un proceso de formación ha sido corto.
Algunas mujeres se animan a afirmar “el ingeniero manda en la construcción, pero aquí mando yo”, es un cambio muy enriquecedor.
Tal vez el barrio no es lo mejor, pero empiezan a interiorizarse conceptos para la vida personal y para sus casas. La construcción no solamente se queda en la obra gris, sino en la formación que se llevan las familias y eso sigue siendo muy ganancioso, eso sigue teniendo más beneficio que la obra en sí.
Este proceso en una empresa constructora no se podría disfrutar, porque la empresa llega, construye, sale y se va. Lo que pasó durante el proceso lo saben quiénes estuvieron ahí trabajando, qué tanto tuvieron que limar asperezas, qué tanto tuvieron que soportarse unos a otros o qué tanto tuvieron que compartir, es un conocimiento que se fue con los empleados.
En un proceso de autoconstrucción, es posible darse cuenta de las virtudes y las habilidades que tienen las mujeres, de sus destrezas, de la capacidad de interpretación y razonamiento. Es muy fácil ubicar al hombre dentro de la construcción, pero ver a las mujeres en este campo, ver sus destrezas y habilidades con las manos, otras con la capacidad de innovar de ver de qué manera las cosas se hacen más fáciles, sin emplear fuerza bruta, con medios artesanales e innovadores, son elementos que se hubieran ido con una empresa, porque una empresa hubiera pedido lo que necesita para hacerlo y nada más. En el caso de las mujeres con un recurso muy limitado se empieza a presentar el interés de qué puedo aportar para maximizar esos recursos. Con ello se abre un panorama de habilidades que estaba dormido que no se han explorado, no se han potencializado:
«Hoy estoy convencida, hay cosas que las mujeres podemos hacer en la construcción, que podemos hacer igual que los varones, pero hay cosas que si le podemos meter un poco de tecnología nos maltratarían menos y podríamos hacer las mismas funciones de los varones, obviamente vamos a requerir tecnología que incluso para los mismos hombres no son dañinas, sino que alargaría la condición buena de vida de los trabajadores».
La cooperativa contó con asesoría técnica en la parte constructiva, sin embargo, siempre que se está en construcción es “un caldo de cultivo para accidentes”.  Las dificultades que se han presentado, están ligadas a los limitados recursos con que ha contado la cooperativa, puede mencionarse: la ausencia de equipo de protección adecuado, capacitación e implementos para una seguridad laboral correcta, los accidentes laborales, los trámites para la construcción.
Se pensó que tendrían problemas de seguridad para los materiales de construcción, pero es lo que menos problemas les ha dado.
Cómo hacemos con un recurso tan limitado para poder hacer lo que se requiere, la casa modelo, los implementos, dar la cara a un compromiso, porque aunque sea una asociada y un empréstito privado, hay que cumplir, no podemos decir nos gastamos todo en el laboratorio y no entregamos nada, porque precisamente estaríamos desperdiciando la posibilidad de estimular la responsabilidad y la honradez, algo que no podemos dejar de lado, menos en materia de construcción, menos cuando es tan fácil echarse unos clavos o unos tornillos a la bolsa. Entonces hay que estimular la honradez, el estar a tiempo, la responsabilidad no se han querido obviar.
Existe una de las principales trabas que ha sido la falta de coordinación entre instituciones. En el proceso de los trámites para que la construcción sea formal, por ejemplo, hubo problemas para que saliera el permiso de construcción porque una de las dependencias decía que la Finca San Juan había sido traspasada en el área donde se está trabajando y otra planteaba lo contrario, entonces el permiso de construcción iba y venía de una institución a otra, y este documento era necesario para todo el procedimiento legal.
«El producto nuestro está para atender a interés social, porque es de mejor calidad por el mismo monto, con el adicional de que está generando empleo para, en su mayoría, jefas de hogar»

Nace una cooperativa autogestionaria en producción de hábitat en un precario y eso, lejos de castigarse a una organización de esas, se debería de estimular, es un precario que está decidiendo hacer un cambio de mentalidad y está diciendo empecemos a producir para salir de esta condición, pero como no tiene una propiedad inscrita a su nombre, entonces no es sujeto ni de crédito ni de beneficio ni de ningún aval
«Las cooperativas son de interés público, se crean por una razón, se ha logrado demostrar que tienen impacto y que se deben fortalecer»
No hubo apoyo financiero, el apoyo institucional se basó en cursitos, capacitaciones, pero lo que hacía falta para el despegue de la cooperativa eso fue lo que nunca vino ni del Gobierno, ni del gobierno local ni del INFOCOOP.



[1] Por Yerlin Montero Molina